Por: Marcela Lozano Borda, gerente Centro Apropiación Social, Instituto Humboldt

Foto: Instituto Humboldt
Poco a poco pasamos de vivir en correspondencia con la tierra a la explotación sin medida. En las últimas cinco décadas, nuestro planeta se ha visto drásticamente transformado por la acción humana que ha impulsado la globalización, el consumo y la expansión urbana. Esto ha llevado a la degradación y destrucción de la biodiversidad con gran velocidad, al borde de contar con miles de especies de animales y plantas amenazadas de extinción en los próximos cien años. Con una mirada puesta en la esperanza, muchas de estas extinciones se podrían prevenir si nos movilizamos a un cambio profundo en nuestros comportamientos y en prácticas que nos lleven al cuidado, la conservación y la restauración.
Sin duda, la biodiversidad tiene una relación estrecha e interdependiente con nuestros sistemas humanos a través de un conjunto de procesos ecológicos que percibimos como beneficios -servicios ecosistémicos- y como enlaces de sistemas culturales en lo social, simbólico, político, espiritual. No son procesos separados, existimos gracias a la dependencia mutua, a los tejidos de correspondencia que entraman la vida. Sin embargo, la reciprocidad no es meramente una acción voluntaria, es un deber que refleja un orden natural y universal del cual hacemos parte todos los seres humanos.
Colombia es un país que cuenta con una inmensa diversidad, por la riqueza de paisajes, ecosistemas, especies que brinda su privilegiada ubicación geográfica, y por supuesto, a la multiplicidad de culturas que habitan en el territorio. Sin embargo, como país hemos ido perdiendo biodiversidad de manera alarmante. De ahí nuestra necesidad prioritaria de desarrollar estrategias y escenarios que convoquen y nos movilicen a los colombianos a actuar frente a problemáticas como la deforestación y el uso no sostenible del territorio para que podamos atender y frenar juntos la pérdida de biodiversidad que vive el país.
En este contexto, desde el Instituto Humboldt buscamos promover, coordinar y realizar investigación que contribuya al conocimiento, la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad como un factor de desarrollo y bienestar de la población colombiana. Lograr esta apuesta incluye como eje estratégico la apropiación social del conocimiento. Entendemos la Apropiación Social del Conocimiento de la Biodiversidad (en adelante ASC) como un “proceso de diálogo entre sistemas de conocimientos entre actores diversos que impulsa transformaciones en percepciones, prácticas y comportamientos a través de experiencias innovadoras que promueven transiciones socioecológicas hacia la sostenibilidad, la paz y el bienestar en el país”.


Fotos: Instituto Humboldt
La ASC se trata, entonces, de abrir el camino para compartir experiencias, visiones, perspectivas y estar atentos a reducir las asimetrías de poder entre sistemas de conocimiento distintos, con el fin de posibilitar el aprendizaje mutuo, co-construir nuevo conocimiento, encontrar la solución de problemas comunes y tejer acuerdos entre los actores involucrados para la gestión integral de la biodiversidad. Estos diálogos e intercambios, cabe decir, no necesariamente son armoniosos, pueden implicar disensos y tensiones porque justamente se dan desde la diferencia y la diversidad. Lo cual se puede constituir en una oportunidad para construir escenarios de conversación que procuren mayor equidad, sostenibilidad y justicia ambiental y de género.
Comprender las problemáticas socioambientales representa un desafío para la ciencia y la sociedad, de ahí la importancia de pensar nuevas formas de interacción, aproximación y articulación para el análisis, la producción de nuevo conocimiento y la creación de soluciones que atiendan estos desafíos. Para desarrollar procesos de ASC es necesaria una convergencia y articulación de diversas disciplinas y de aproximaciones transdisciplinarias, lo que nos invita a hacer apuestas creativas, innovadoras que tengan la capacidad de apelar a nuestros mundos emocionales y se articulen para entender las transformaciones socioecológicas que debemos emprender. Con esta apuesta, desde el Instituto Humboldt construimos experiencias de ASC con actores diversos, alrededor del territorio nacional, para impulsar cambios positivos hacia la biodiversidad.
Esta invitación a la transformación de comportamientos, basada en procesos de ASC, debe originarse en el diálogo entre diferentes sistemas de conocimiento para contribuir a la construcción de alternativas que superen las desigualdades, brechas y asimetrías de poder. La transformación de comportamientos para el cuidado de la biodiversidad es tanto un desafío como una oportunidad que tenemos. Cuando admitimos esto, reconocemos que hay tanto unas barreras —vacíos de información, percepciones encontradas y sistemas estructurales limitantes— como motivaciones e impulsores de cambio; podemos contribuir de manera significativa a alcanzar comportamientos con los que podamos incidir favorablemente en la gestión integral del territorio.
Los llamados emocionales (apelando a los vínculos afectivos que tenemos con nuestros territorios), las influencias sociales (que convocan al trabajo colectivo), la información (compartida y con-construida) resultan impulsores de cambio que pueden contrarrestar comportamientos problemáticos, y en mayor o menor medida, pueden tener impactos positivos sobre discursos, creencias o sesgos cognitivos, e incluso sobre las relaciones entre diferentes actores involucrados en la gestión y conservación de la biodiversidad. De ahí que en este año se configuran desde el Instituto dos experiencias museográficas sobre las interdependencias que sostenemos con la biodiversidad del país: de un lado Bioverso, Museo Experimental; y de otro, Latidos de Colombia, una sala de exposiciones en alianza con Maloka. Estos dos espacios emergen como estrategias diseñadas para abordar las barreras y aprovechar las motivaciones de sus visitantes, encaminando sus experiencias museográficas y educativas hacia la invitación esperanzadora por la sostenibilidad.



Foto: Instituto Humboldt
Bioverso, Museo Experimental es un espacio para la ASC que articula arte, ciencia y conocimientos locales. Nace en Villa de Leyva, Boyacá, en el Claustro San Agustín, lugar en el que el Instituto Humboldt gestiona las colecciones de los grupos biológicos, a través de los procesos de curaduría, catalogación y digitalización, para mantener una muestra del patrimonio biológico de la Nación y generar información que permita hacer frente a retos ambientales del país. Estas Colecciones Biológicas se encuentran desde hace 30 años en una construcción de carácter patrimonial fundada en 1590. Y es justo en este espacio-biblioteca de la biodiversidad del país, dedicado a responder a los desafíos en conservación desde la investigación y documentación de la biodiversidad, que actualmente abre sus puertas a través de Bioverso. Especímenes representantes de las colecciones del herbario, insectos, invertebrados, mamíferos, aves, anfibios, reptiles, huevos, peces y sonidos, pueden ser conocidos por visitantes nacionales e internacionales.
Latidos de Colombia, entretejidos con la naturaleza, es una sala de exposiciones fruto de una alianza con Maloka, donde investigadores del Instituto fuimos socios de conocimiento en la co-creación de la experiencia. Con este espacio queremos que diferentes actores puedan re-conectar con la biodiversidad desde la multisensorialidad, a través de diferentes módulos buscamos que los visitantes vean, escuchen, huelan, recuerden, añoren, valoren y conozcan diferentes ecosistemas colombianos. Construimos esta sala como una invitación a reflexionar sobre la responsabilidad compartida y la interconexión de la vida, así como a hacer un llamado a la acción cuidadosa y afectiva de la naturaleza.
La ASC se propone así, como un proceso y una manifestación explícita, intencionada y con esperanza, para la participación y el diálogo de conocimientos a través de experiencias que dinamicen conversaciones, reflexiones y acciones, pero sobre todo, compartiendo herramientas para hacer parte activa de la solución en el cuidado de la biodiversidad, entendiendo el deber y lugar fundamental en nuestra vida de la correspondencia, la reciprocidad y la interdependencia con la tierra que nos acoge.

