La revelación del cuerpo
Conducir es una de las actividades cotidianas para un millón cuatrocientos mil bogotanos que poseen un automóvil. Cada mañana Carolina Flórez, una reconocida ejecutiva quien vive entre reuniones, un portátil y trabajando alrededor de 12 horas diarias, sale de casa para dirigirse a su oficina.
Carolina decide tomar la avenida Circunvalar, una de las vías rápidas de Bogotá, sin embargo esto no es garantía para llegar temprano. Un embotellamiento por la caída de un árbol le ocasiona grandes dificultades en su agenda.
Pasan treinta minutos, ningún carro se mueve, el desespero se apodera del ambiente. Carolina reacciona poco a poco. Los dedos de las manos golpean el timón, sus músculos faciales se tensionan y el pie hace un movimiento repetido.
Estas manifestaciones son el resultado de un ambiente de estrés y ruido al que la profesional bogotana se enfrenta en plena mañana de lunes. El cuerpo, se manifiesta indiscutiblemente ante la situación con movimientos naturales, emociones, pensamientos y sentimientos.
Derly Sánchez, Socióloga de la Universidad Nacional de Colombia, comenta que “el cuerpo es el universo de la subjetividad, que no se refiere solamente al ser interior, sino a cómo se posiciona el ser humano frente a un mundo de relaciones sociales. Es una revelación en donde vamos diciendo cómo somos, qué hacemos, cómo actuamos, por qué nos movemos”.
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El ser subjetivo
Algunas personas no pueden olvidar, recordando casi cualquier dato o acontecimiento con sólo experimentarlo una vez. Son casos de memoria prodigiosa que pueden suponer una tragedia para el que los padece, porque olvidar es necesario para que nuestra mente evolucione.
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